Vamos a ver algunas de las razones por las que no deberías perder ni un segundo más y apuntarte a un curso en el que aprendas a hablar en público:

 

1. Mayor seguridad en uno/a mismo/a.

Anthony Robbins, escritor estadounidense especializado en liderazgo y motivación de equipos dice que

La calidad de tu vida depende de la calidad de tu comunicación.

Es una frase que suena fuerte, lo es,pero es muy real. ¿Cuántas veces nos hemos callado ante un grupo de amigos, de compañeros de trabajo o ante un jefe por no ser capaces de reunir en una frase las palabras exactas que teníamos que decirles? La seguridad en uno mismo aumenta cuando eres capaz de expresar lo que bulle en tu mente. Y esto lo puedes conseguir cuando aprendes a hablar en público.

2. Superar el miedo escénico.

Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que me tuve que poner delante de una audiencia grande. Ni hablo de las reuniones, en las que balbuceaba mis opiniones o mis tareas. Las grandes audiencias me comían. Se me secaba la boca, me temblaban las piernas y las manos. Ahora, con años de experiencia en escenarios y titulaciones en oratoria, me sigo poniendo nervioso (esto no se quita nunca, afortunadamente) pero soy capaz de dominar los nervios y utilizarlos a mí favor.

3. Mejorar tus oportunidades de negocio.

Tanto si tienes un negocio propio como si trabajas por cuenta ajena, una de las mejores armas para generar clientes y ventas o promocionarte en el trabajo es tu capacidad de comunicación. Que comprendan tu mensaje, tu capacidad de informar o de persuadir a otras personas sobre los beneficios de tu producto, servicio o idea son armas fundamentales para progresar.

4. No puedes aprender por tu cuenta.

Hoy en día puedes aprender casi de todo por tu cuenta, en tu casa, con el computador, unos vídeos, unas lecturas… Sin embargo, a hablar en público la única forma de aprender, creeme, es hablando en público.
Puedes saber mucha teoría, haber leído dieciocho libros: Dale Carnegie, Chris Anderson, Ralph Smedley… pero la teoría no es nada si no hay práctica. Estructura, lenguaje corporal, técnicas vocales… hay mil aspectos que se coordinan y combinan para crear la magia de un discurso bien hecho. Y esto solo se puede hacer traspasando esa frontera.

5. Te va a tocar hacerlo, mejor estar preparada/o.

En algún momento de nuestra vida, nos dediquemos a lo que nos dediquemos, nos va a tocar salir a la palestra y hablar delante de una audiencia, ya sea esta mayor o más pequeña. Puede que te toque trabajar en ventas o puede que tengas que hacer una presentación en una reunión, o dar una charla en el colegio de tus hijos, o un brindis en una boda. Lo que está claro es que tarde o temprano, todos pasamos por ese momento. Y cada uno de esos momentos es una oportunidad para ser mejor y crecer. (Y desde luego, ninguno de ellos es –o debería ser – para sufrir).

Decía Antonio Machado que «se hace camino al andar». Mi experiencia me lo demuestra. Ahora solo tienes que dar tú el paso. ¿Te animas?

fuente:
https://www.makeandtalk.com/