Sandra Milena Correa Montoya es de Apía Risaralda. Después de graduarse del colegio, su pasión por los animales la llevó hasta la querendona. Ingresó al pregrado de Administración Ambiental en la Universidad Tecnológica de Pereira, cuenta que fue de las primeras egresadas, y allí empezó a labrar el camino que desde niña siempre había querido caminar: el de la protección ambiental. Lo entendió desde pequeña, cuenta, cuando estuvo en una finca de vacaciones “Era la mamá de los pollitos y sus hijos tras de ella. Pero había uno que no caminaba bien, su mamá se devolvía para poder llevarlo, ahí me di cuenta que ese pollito era ciego, desde entonces no me despegué de él, lo protegí como mi vida. Ese fue el detonante para entender mi amor por los animales y la necesidad que tenía de protegerlos.”  

En cuarto semestre participó en la convocatoria para hacer parte del Zoológico Matecaña de Pereira. Sandra pasó con un gran puntaje: 99.9 puntos. Esa primera puerta que se abría, fue, sin duda, la entrada a un sinnúmero de experiencias que hoy la ubican en la historia de la ciudad. Allí empezó trabajando en el montaje del departamento de educación del Zoológico Matecaña, todo un reto para un lugar que tenía estructuras antiguas y aún no habían implementado una calidad de vida notable para dichos animales. Eso como punto de partida para transformar la vida de muchos animales, y de paso, iniciar su proyecto de tesis “El Plan Maestro de Educación Ambiental  del Zoológico Matecaña”. A partir de allí siguió formándose con respecto a los zoológicos, y hasta ahora lo continúa haciendo. 


“Soy una administradora ambiental que se ha relacionado con dragones de alto nivel”


Hablar de innovación y liderazgo en un campo tan sensible como es el sector animal es acercarse a algo que apenas hoy está tomando impulso, Sandra Correa, con 20 años de experiencia en el campo y con una Maestría en Biología de la Conservación de la Universidad Nacional, hoy dirige el Bioparque Ukumarí; ella ve los zoológicos y parques temáticos como fuentes de conservación animal, de protección y de reinserción a la vida natural que deben tener dichos animales. Fue la mujer que creó un habitat (que fue financiada en convite, como reza la tradición pereirana, recogiendo  60 millones de pesos) para un león cuyo crecimiento fue dado en el hogar de Sandra, con su beagle Nana y sus demás perros. Fue la mujer que impulsó el proyecto para que no ingresaran circos con animales. Fue quien capacitó a muchos para ser guías y zooguías y que hoy sean personas que entienden y respetan la importancia de los animales. Fue, además, quien encaró el traslado de 388 animales en la operación “Arca de Noé” al Bioparque y a otros Zoológicos del país. Y hoy por hoy, en el Ukumarí, sigue gestionando ingresos para hacerlo cada vez más grande. Empezar de tener solo la zona denominada como Bosques Andinos, a ahora contar también con Sabana África el espacio que ha sido furor por la llegada de las jirafas, otra de las evidencias de convite por lo animales en Pereira.

Sandra reconoce la labor que han hecho como parte de una deuda con los animales. El camino, cuenta, no lo ha recorrido sola, agradece por tener un equipo que ante todo trabaja por la pasión de los animales, para ellos.  
Además de la protección animal, con centro de atención animal, albergue y  unidad de bienestar animal también se es consecuente con la protección ambiental, prueba de ello son los humedales, 20 hectáreas para la protección, una forma de crear un equilibro en el habitat del parque.

Sandra propuso una política de educación ambiental y hoy dirige uno de los parques temáticos más ambiciosos y responsables ambientalmente del país.