De herencia familiar le viene la vena académica y pedagógica a Harold Salazar Isaza, hoy director del Doctorado en Ingeniería en la Universidad Tecnológica de Pereira.

Harold es egresado de la Ingeniería Eléctrica, una carrera que se ajustaba a sus búsquedas de ese momento. Cuando vuelve la mirada a esos tiempos de inicio académico evoca mucho a la Biblioteca Jorge Roa como un epicentro de encuentro social, recuerda además que fue monitor de laboratorio. Y finalmente, con su proyecto de grado que buscaba mejorar las condiciones de los sistemas eléctricos  brindando un servicio más eficiente, pudo conseguir su primer trabajo oficial al interior de la Universidad en el campo de sistemas en el CRIE, durante un año.

 Harold hizo parte de un relevo generacional a finales de milenio (1999), donde participó del concurso docente y en el que finalmente quedó seleccionado, ese sería el inicio de su carrera, una labrada a partir de investigaciones, clases y muchas horas de trabajo.

Recuerda que el primer proyecto grande que realizó lo hizo bajo el ala de la Maestría en  Ingeniería Eléctrica, una especie de extensión de su proyecto de grado del pregrado. Y luego de 5 años embarcó su camino hacia Estados Unidos a hacer su doctorado que culminó en diciembre de 2008.

 

“No hacer academia para academia”

De regreso al  país, con una mirada distinta sobre su trabajo y sobre la docencia, y bajo la premisa de que cada proyecto debe tener un impacto, debe ser algo tangible, para Harold empieza  una vida académica y docente más fructífera: los proyectos, estudios de eficiencia, con la comisión de regulación de energía y gas CREG –encargados de escribir las reglas del sector eléctrico en Colombia- donde lo que desarrollan se ve reflejado en la tarifa de servicio que el usuario paga (2010 hasta la fecha). Esto, hay que destacar, es un proceso que en parte ha sido liderado por Harold y su equipo, y que a grandes rasgos le ha brindado un posicionamiento mayor a nivel sectorial a la universidad en este campo de la ingeniería. Otro frente de trabajo que Harold destaca es el trabajo realizado para el operador del mercado eléctrico, que a grandes rasgos  el centro de operación que vigila y controla la producción eléctrica local, parte de ese software bajo el cual trabaja dicha empresa fue desarrollad en las aulas de la UTP por el equipo que dirige Harold. Hablar puntualmente de este proyecto para éles un gran orgullo porque, además de que es un producto 100% UTP, es de alguna forma el reflejo de cómo puede ir creciendo la ingeniería local, donde ellos están finalmente compitiendo con multinacionales por ser herrmaientas que no se desarrollan en nuestro país.

Tanto impacto han tenido, por ejemplo estos dos proyectos, que ingenieros que han estado en los procesos han sido convocados por las empresas para ser parte de ellas. Un reconocimiento no solo al proyecto si no a la calidad de personas que los desarrollan. Proyectos que han sido desarrollados con estudiantes de posgrado, y que de alguna forma han sido pilar para financiar los mismos estudios de éstos. Esto, dice Harold, solo refleja cómo es todo un círculo virtuoso en el que todas las partes ganan, tanto la universidad por el posicionamiento y las investigaciones que se adelantan, como los docentes por sus avances y los estudiantes por el apoyo que se les brinda.

 

 

Siempre ha estado en la UTP. Ese lugar de conocimiento ha sido tan familiar desde niño, por sus padres egresados y docente de la misma. Porque allí estudió su carrera y porque aún después de egresarse la vida siempre lo ha llevado a permanecer, a crecer junto a la universidad.

De alguna forma, estos proyectos, que son solo una pequeña parte de todo lo que adelanta el Laboratorio para Estudios de Sistemas Eléctricos, son una forma de retribuir todo lo que en el pasado la universidad le brindó tanto personal como académicamente. Están innovando en el país, creando sistemas y herramientas que generalmente se compran del extranjero. La tarea no es fácil, es un proceso de años y sacrificios del que hoy por hoy Harold se siente completamente orgulloso.