“Vivir sin soñar es tanto como morir estando vivo”, es la premisa y amuleto que representa y hace eco en Julián y Carlos, fundadores y directores de una de las mejores agencias de publicidad de Colombia: CPC


 

La historia de dos amigos

Carlos Andrés Laguna y Julián David Giraldo Mejía, ingenieros industriales de la UTP, Carlos actualmente Especialista en Negociación de la Universidad de los Andes y Julián David, Especialista en finanzas Corporativas de CESA, amigos y socios cofundadores de la Agencia CPC.

Se conocieron en la Universidad Tecnológica de Pereira, ambos cursaban pregrado en Ingeniaría Industrial, Julián apenas estaba iniciando la carrera; Carlos le dio una charla de emprendimiento a Julián y desde ese momento no se han separado.  En “Introducción a la ingeniería industrial” Julián y Carlos crearon un producto, hicieron una agenda a mano, a partir de allí el producto que crearon, sin pensarlo, se convirtió en el primer eslabón de empresa que tendrían juntos. Crearon una agencia por accidente, con lo que producían artesanalmente, al tiempo en la plataforma digital mieje.com, los contrataron para manejar la franquicia del Eje Cafetero, esto fue hace alrededor de 10 años, cuando las redes sociales no eran lo que son hoy, ese fue uno de sus primeros impulsos para emprender este camino de la comunicación. Empezaron con una empresa que producía artesanías y a la par tenían una fundación de liderazgo, que sin dudar, es lo que hoy los representa por ser una empresa que en ese campo ha sabido ser una de las mejores en la región.

Su primer gran proyecto surgió después de crear para El Banco de la Mujer el Carnaval WWB una campaña donde en medio de una feria a las personas se les indicaba cómo podría sacar un crédito y hacer uso del banco. Con esta feria, que fue todo un éxito, la Directora Nacional de Mercadeo de Cali  los contactó para contratarlos, Julian y Carlos aún estaban en proceso de crecimiento, y su oficina estaba en el lugar que ha sido el primer espacio de negocios para muchos de los emprendedores de la ciudad, ParqueSoft. Ambos tenían apenas 18 años.

 

 

La complicidad de un accidente:

Carlos tiene la humildad y el orgullo para confesar que aprendieron sobre la marcha, cada cliente y cada contrato resultó ser una experiencia de aprendizaje en la que lo daban todo y en la que aprendían de cada uno de sus nuevos pasos. La recursividad, como afirma Carlos, fue la herramienta clave en todo el proceso personal y laboral de ambos amigos, cómplices de un mismo deseo.

Actualmente CPC genera alrededor de 70 empleos, fue creador de campañas tan exitosas como Pereira la llevo puesta, han ganado por tres años consecutivos el Premio Gacela del Banco de Bogotá,  y para ellos, especialmente para Carlos, la universidad representa un momento muy importante de su vida, pues les brindó la oportunidad de estudio que por sus condiciones económicas parecía que no podrían tener.

Bajo el apoyo de la Vicerrectoría de Responsabilidad Social, Carlos, por ejemplo, pudo acceder a un empleo como monitor, esto fue fundamental para poder tener sustento para sus pasajes, comida y fotocopias.


Gracias a la universidad y a los subsidios que brinda la misma nosotros pudimos estudiar, fue específicamente por eso que salimos adelante”.  Calos recuerda la anécdota donde el Ingeniero José Andrés Chaves les prestó el traje para poder presentarse en un Concurso de Oratoria representando a la universidad “Sin su ayuda, no hubiésemos podido participar”, afirma Carlos.


Su camino como emprendedores y líderes innovadores continúa, no ha sido fácil, puesto que hace 1 año y 5 meses Julián sufrió un accidente cerebrovascular que afectó el 70% del lado izquierdo de su cerebro. Pero Julián es un luchador, dice Carlos, en ambos hay mucha admiración, han sabido salir adelante juntos, y el accidente de Julián no fue la excepción, hoy por hoy, este apasionado por el buseo, a pesar de la magnitud de su accidente, puede caminar y hablar, aún le queda mucho por mejorar, pero es la fiel evidencia de que sí se puede.  

A ambos los inspira despertar los sueños y cumplirlos, creer y creer en que se puede, siempre se puede. Como líderes innovadores su mayor deseo es inspirar a la gente a no parar de creer  “Más allá de crearle la marca a alguien es la posibilidad de transformar un país a partir de la comunicación”. Su lema es reinventarse siempre, estar al día en el mercado, decirle sí a las buenas ideas, pues afirman que estas son el origen de cualquier cambio e innovación.  Así se puede describir tal vez a CPC, una empresa que va en busca de los buenos mensajes, de un decir positivo para el mundo. Y no es en vano, esta empresa puso en el mapa  de la publicidad colombiana a nuestra ciudad, y año tras año siguen ganando premios.


Hoy los mueve el sueño de crear la fundación CPC, un espacio que piense en la persona que tiene dificultades físicas para movilizarse en una ciudad que solo está pensada para personas sin ningún problema de motricidad “Un andén es una montaña para una persona en silla de ruedas, queremos que esos limitantes no existan más”, concluye Carlos.


El fuego de CPC ha sido, es y será, la capacidad de soñar. Mirar hacia atrás les da la fortaleza “Dos peleaos sin un peso, que se apoyaban y que juntos vieron como sí se puede construir una buena empresa, que sí se puede hacer un gran trabajo. Ver, que por ejemplo, después del accidente Julián tenía una sentencia y era que no se podría volver a moverse  o hablar, y hoy lo hace, es ese fuego, que es creer en el poder de los sueños”.